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SEGUIMOS DE VUELTA CON LAS TRUCHAS. PRÓXIMAMENTE SE PUBLICARÁ EN ESTA WEB EL BORRADOR DE VEDAS PROPUESTO PARA LA PRÓXIMA TEMPORADA EN ANDALUCÍA, ASÍ COMO LA PUBLICACIÓN EN EL BOE Nº298 DE 12.12.2011 REAL DECRETO 1628/2011 DEL 14 DE NOVIEMBRE POR EL QUE SE REGULA EL LISTADO Y CATALOGO DE ESPECIES EXOTICAS E INVASORAS,  DE DONDE SE DEDUCE QUE LA ADMINISTRACIÓN APUNTA A LA EXTINCIÓN Y ERRADICACIÓN DE ESPECIES TAN EMBLEMÁTICAS COMO EL BLACK-BASS, EL LUCIO, LA CARPA Y POR SUPUESTO, LA "TRUCHA ARCO IRIS" CON LO QUE NOS REAFIRMAMOS EN NUESTRO ALEGATO DE: "LA QUE NOS ESPERA CON LAS TRUCHAS"


6 respuestas [Último envío]
Juan Bonilla
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Integró: 01/01/1970

EL GANCHERO DEL BEJAR

 

Texto: J.D. Bonilla.

Fotografías: J.A. “El Ganchero” y Autor.

Evidentemente es muy posible que este título no le sugiera nada a casi nadie, de hecho lo verán más bien extraño, chocante, no obstante mucho más adelante entenderán perfectamente el por qué de este extravagante título, que aparentemente se insinúa fuera de lugar. Soy plenamente consciente que en el mundo de la pesca y en concreto en el de la trucha mucho más, me queda aún mucho por aprender y por ver. De hecho no conozco demasiado de su pesca allá por la mitad norte peninsular, ni de lo que se podría denominar pesca de alta montaña y no es que no entre todo esto dentro en mis planes ¡No! Si no más bien que por ahora se halla en fase de proyecto, ralentizada por la falta de tiempo y sobre todo de fuente de financiación, en estos infaustos tiempos que nos están tocando vivir. Pero al menos si creía haberlo visto todo, o casi todo y conocer profundamente la pesca de la trucha, en lo referente la provincia de Jaén y su situación actual, que es por la que asiduamente proliferan mis expediciones de pesca, desde hace ya más de una década y desde hace dos años con el Club de Pesca Deportiva Sierra Sur de Jaén.

¡Incauto de mí! Por pensar y realizar estas cándidas afirmaciones, nunca se puede afirmar que se sabe todo o que se ha visto todo, como mucho pudiéramos dejarlo en un ¡Casi todo! Y ahí vamos servidos. Cuando a mediados de Febrero recibí por correo mi tarjeta federativa anual y el calendario de salidas propuestas para  la temporada 2010. Rápidamente escudriñe las nueve salidas programadas en la modalidad de “Salmónidos al Lance” Que dicho sea de paso, es lo que más me gusta, llamándome poderosamente la atención la salida programada para el día dos de Mayo al Coto de Béjar, en el término municipal de Quesada y del que nunca había oído hablar, así puestos me dirigí con presteza a localizar el río Béjar en el mapa y de igual modo información sobre el coto en Internet. No es mucha la información sobre este coto, que no lleva tanto tiempo funcionando como tal, la que circula por Internet, alguna que otra foto de sociales celebrados allí por el club de pesca local y poco más, en realidad nada que hiciera presagiar o que indicara fehacientemente, lo que en realidad me iba a encontrar allí. Paradójicamente encontré más información en la orden de vedas 2010, que en cualquier otro lugar y cito textualmente lo que en ella aparece sobre este coto:  

Denominación: Béjar.

Término municipal: Quesada.

Límite superior: Límite Río Béjar con el P.N. de Cazorla, Segura.

y Las Villas.

Límite inferior: Junta de los ríos.

Especie: Trucha Arco-Iris.

Régimen: “Baja Montaña”.

Período hábil: 3.er domingo de marzo al 31 de agosto.

Cebos: artificiales autorizados, masilla y cereales.

Cupo capturas: 8 truchas Arco-Iris.

He recalcado lo de RÉGIMEN: BAJA MONTAÑA, porque quizás en esto radique la esencia de este escenario, ya quepersonalmente no sé lo que entenderán ustedes por baja montaña, pero desde luego un servidor entiende otra cosa y también más adelante entenderán, valga la redundancia  porqué les digo todo esto. El caso es que como siempre el lugar de encuentro para la salida programada del club; 6,30 horas y en la glorieta de “La Alcantarilla” (Jaén) Teniendo en cuenta que yo me desplazo desde Córdoba, generalmente mi hora de llegada suele producirse sobre las 7,00 horas y además el último, para variar. Si no fuese por la afición, ni yo mismo entendería que me levantase un Domingo a las 4,30 de la madrugada y regresase a casa sobre las 22,00 horas de la noche y no en pocas ocasiones casi bolo. La clave del tema estaba en salir todos juntos, pues la hora y cuarto de camino no nos la quitaba nadie y nadie del grupo de salida había pescado antes este “Teatro de Operaciones” ni conocía el camino exacto desde la localidad de Quesada, al inicio del acotado. Una vez allí nos esperaba un pintoresco parroquiano, que aún no me ha quedado claro de quien se trataba, pero fuese quien quiera que fuese, guió el convoy de vehículos por estrechas y polvorientos sendas, con su versátil Nissan Patrol modelo 1.985 en cabeza de pelotón, hasta la cabecera del coto, junto al señorial y abandonado “Cortijo de Béjar” Desde donde debíamos iniciar nuestra pequeña gran odisea personal, en busca de alguna que otra Arco Iris que anotar en la cuenta particular de cada uno.

Así comenzó y de ¡Qué modo! La “Operación Especial” En la que nos habíamos enrolado. Los “Informes de Inteligencia” Que habían circulado durante los días previos en la Web y foro del club, ya advertían sobre la situación de este escenario y no es que no fuesen ciertos, que sí que lo eran, es que más bien se podría decir que se habían quedado cortos. Partiendo del cortijo Béjar hacia abajo el río conforma una profunda y encañonada garganta, que cuenta con tan solo dos o tres accesos, una vez abajo la única posibilidad de pescar consiste en, calzado de botas altas o enfundado en vadeador, desarrollar la acción de pesca introducido en el propio río recorriéndolo de arriba abajo. Del cortijo hacia arriba, dirección al límite superior del coto, la garganta se suaviza, pero el avance se convierte en misión casi imposible, si no se cuenta con uno de esos machetes de cortar caña de azúcar, como el que mi hermano me trajo de aquel viaje suyo a la República Dominicana y que tanto eché de menos aquel día. Alguien del grupo, al finalizar la jornada calificó acertadamente al río, como un sinónimo de “Afluente del Amazonas”. La descripción del entorno desde donde dejé apalancado mi todo terreno, me enfundé el vadeador y aparejé mi caña y demás artilugios de pesca es la siguiente; partiendo del final del bosque característico de la zona del Parque Natural de Cazorla, es decir, el límite del monte con el olivar, se divisa al fondo y tras la pendiente del cañón formado a través de miles de años de acción geológica del río, la linde entre este común cultivo jienense y la vegetación de rivera, coronada por altos álamos, sauces, fresnos, alisos y alguna que otra higuera. La sorpresa mayúscula se produjo al llegar a esta supuesta rivera y comprobar, que desde esta linde con el olivar, hasta donde discurre el río, había una caída libre de entre 12 y 14 m. y lo que parecían arbustos de vegetación de rivera, no eran si no las copas de los milenarios árboles anteriormente descritos, que sobresalían de “La Garganta del Diablo” porque la especie más abundante como vegetación de rivera que se apreciaba al fondo de dicha garganta, no eran si no las temibles e insidiosas “Zarzas”

¡Madre del Amor Hermoso! ¿Y esto es un coto de Trucha Arco Iris? Si la primera pregunta que se hace el pescador es: ¿Por donde realizan las repoblaciones? ¿Cómo entra aquí el camión cuba? Supongo que las bajaran a lomos de “Cabra” porqué no creo que las lancen al río desde esta altura, que lo más normal es que se queden trabadas en la copa de la bóveda que forma esta vegetación, que no deja ver el río si no es a “Salto de Mata”.

A todo esto hay que sumarle la especial circunstancia de que los únicos accesos que existen consisten en dos o tres veredas excavadas en la roca, de no más de 30 o 40 cm. De ancho, que discurren en zigzags hasta el lecho del río y que alcanzan, en algunos puntos pendientes de casi un 45 por ciento y con piedra suelta. Por tanto más que “Baja Montaña” yo lo calificaría de “Sub-Baja Montaña” o de “Soterrada Montaña”.

Teniendo en cuenta mi oronda configuración física y la circunstancia de mi propensión al vértigo, esta zona queda descartada para mí. De ello da buena fe el testimonio gráfico del presente artículo, así como el reportaje de vídeo que podrán disfrutar al final de mi relato. Decidido pues que solo pescaría la zona superior, comenzó otra odisea, que fue la de conseguir progresar río arriba entre tan intrincada y enmarañada vegetación. Andaba yo en estos menesteres de ¡A ver! Por donde empiezo a intentar tan siquiera mojar el señuelo un rato, cuando sorpresivamente apareció un oriundo del lugar, atronando el entorno con su  ciclomotor de 50 cc. sin silenciador. Se me acercó liándose un pitillo de esos que como antaño, ahora están tan de moda por eso de la crisis y del precio que ha alcanzado el tabaco, era un muchacho de unos 20 o 22 años, de complexión delgada, estatura media, pelo corto de color castaño, barbilampiño, con semblante de llevar tres días peleado con la maquinilla de afeitar, portando una camiseta deportiva de manga corta, con una riñonera ceñida a la cintura y por debajo de esta unas bermudas. Calzaba viejas y raídas zapatillas deportivas, rematadas por los tobillos con sus correspondientes calcetines de algodón en color blanco indefinido, como mandan los cánones, me dirigió una afable mirada y me dijo; – Buenos días Jefe ¡Que! ¿Cómo va la cosa?Pues mal ¡Hijo! Aquí intentando a ver por dónde puedo empezar a pescar - ¡Sí! es verdad, es que este río es muy complicado de pescar y como hay tanta vegetación…, bueno pues que haya suerte - Gracias, eso espero, que haya suerte pero ¡Ya veremos!

De momento ahí quedo la cosa, pero diez minutos más tarde aproximadamente, se volvió a acercar apresurado y veloz y me dijo; - ¡Jefe, Jefe! Venga usted corriendo y mire donde hay dos buenas truchas- Aunque no lo conocía de nada y tampoco es que tuviese nada que perder, visto lo visto y dadas las circunstancias, decidí hacerle caso y acompañarlo hasta el lugar donde me indicaba. Salí lo más raudo y me apresuré todo lo que mi ceñido vadeador me permitió y desde lo alto de un montículo, junto al camino que cruza por debajo del cortijo Béjar, antes de que el río empiece a encañonar a lo bestia, me señaló hacia un hueco que entre la vegetación se vislumbraba, justo una zona de clara y cristalina agua pero con grandes reverberaciones de corriente, alrededor de a unos dos metros por debajo de nuestros pies. Yo no veía nada - ¿No las ve Jefe? Son dos buenas truchas- ¡Pues no, no las veo! Y eso que llevó las gafas polarizadas puestas - Por supuesto él no llevaba gafas ni polarizadas, ni de ningún otro tipo Si están ahí mismo ¡Jefe! - ¡Espera, espera! – le dije yo -Que se mueven, que vuelven a colocarse en su posición de apostadas, ahora si que las he visto, ya sé donde están ¡Joder! Si tienes razón, si están ahí mismo Desde luego como se nota que el parroquiano era de la zona y que conocía perfectamente el río a pesar de que afirmaba no ser pescador.

Llegados a este punto quizás sería recomendable hace un pequeño inciso y explicar que es y en qué consiste un “Ganchero” y de este modo entender el título de este relato, pues soy consciente que en la vertiente sur peninsular son muchos los que desconocen, en qué consiste exactamente ser un ganchero. Ganchero es uno de esos oficios derivados del mundo de la pesca, de igual modo que existen otros muchos oficios ocasionales, derivados del mundo de la caza, tales como: Realero, Postor o Secretario, en relación a la Caza Mayor y en concreto a la tradicional “Montería Española”. O como el de Ojeador referido a la Caza Menor y a nuestros también tradicionales “Ojeos de Perdiz Española”. Ganchero se podría definir como ese otro oficio ocasional del mundo de la pesca, referido principalmente a “La pesca del Salmón”.

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El Ganchero era y es el natural de la zona, profundo conocedor del río y de su estado salmonero en cada momento de la temporada, desde el inicio del remonte de los salmones, hasta el momento de su regreso al mar tras el desove. Los servicios del ganchero eran y son contratados, para localizar a los salmones en las pozas de descanso de estos. Según el día y el avance de la temporada, el ganchero es quien acompaña durante todas los días de la temporada en los que han sido contratados sus servicios a un pescador o grupo de pescadores, decide que pozas o poza se van a pescar ese día, que señuelo o cebo utilizar hoy y ayudar y auxiliar en sus labores al pescador durante toda la jornada. Entre otras labores es principalmente el encargado de meter la sacadera al salmón, tras el duro combate entre este y su cliente el pescador, antiguamente los perchaba con “El Gancho” de ahí deriva el sustantivo “Ganchero”. En el pasado el oficio de ganchero ha salvado del hambre a muchas familias, ha sido un complemento económico muy importante para muchos pueblos de la cornisa cantábrica y gallega, en esas comarcas salmoneras por excelencia. Gancheros famosos ha habido y hay muchos y profesionalmente han sido muy valorados y bien pagados por los pescadores de salmón. Baste citar tan solo en la cuenca del Narcea y en la localidad de Cornellana, simplemente por poner un ejemplo que me venga ahora mismo a la memoria a: “El Henry”, “Pepín Bandera”, Marinín el de Láneo”, “Davichín”, etc. todos ellos en activo y reconocidos gancheros. De tiempos pasados podemos citar como ejemplo a Don José Manso “El Lindrín” Guarda Mayor Del Mandeo, El Ulla y El Eume, antiguos ríos salmoneros gallegos, en los que actualmente y por desgracia se halla casi extinto el “Rey del Río”. Don José Manso era el Ganchero personal que guiaba al anterior Jefe del Estado Español. Un Jefe de Estado y un Estado que forman parte ya de la historia de España y así deben de seguir siendo. En una entrevista  realizada por Pablo González, para “La Voz de Galicia” y publicada el 12-11-2000, el ex-guarda José Manso Vázquez que asesoró y acompañó a Franco en sus largas jornadas de caña y sedal en los ríos gallegos, afirmaba a sus 80 años de edad, lo siguiente: - Jamás le amarraban los peces ni soltaban camionadas de salmones ¡Eso es mentira! Lo que sí es verdad es que quince días antes de que el anterior Jefe de Estado se asomara a los recodos, en el río no pescaba nadie. Nos llamaba el Ingeniero y acotábamos la zona del río donde iba a pescar ¡Hombre! si yo voy a un río donde nadie echó la cucharilla en quince días, no le digo lo que pesco; los salmones están tranquilos y no están avisados. – Continuando con nuestra historia principal y vista la situación de este extravagante río, que es El Béjar, de lo primero que tomé rápidamente conciencia, es de las técnicas que sería imposible poner en práctica para la pesca de la trucha. La pesca a mosca descartada, pues aun encontrándose uno enfundado en un vadeador y en medio del río, las zarzas, ramas y demás maraña de vegetación imposibilitaban el lance, ya se hacía difícil manejar una caña de 1,80 m. imagínense ustedes una de 2,20 m. que es lo que suelen medir las cañas de cola de rata. La cucharilla como no fuese con una pequeña caña de lance en ballesta y aun así, tengo mis dudas. Posiblemente hubiese sido efectiva la técnica del varal, pero sinceramente, yo no la he visto utilizar a nadie en la vertiente sur peninsular, ni tampoco he oído que se utilice con la trucha arco iris, pero igual estoy equivocado ¡Valla usted a saber!

Por tanto me decanté por una pequeña técnica casi de mi invención y derivada del “Drof-Shot”. Que consiste en colocar un plomo de Drof-Shot al final de la línea principal y uno o dos cordales partiendo de la línea principal, de algo más de grosor que esta y de no más de una cuarta de longitud, que posibilitaban más que el lanzado en sí, depositar el engaño en el lugar deseado, tensar línea en la corriente y esperar la picada. Con respecto al señuelo a utilizar, ya es algo a gusto del consumidor, desde ninfas y ahogadas, hasta la famosa masilla naranja, pasando por las imitaciones de huevas y de larvas de insecto en vinilo, aromatizadas y con feromonas. El tema es que se moviesen con soltura en las corrientes y fuesen bien visibles. Por tanto deposité como mejor pude entre la maraña de vegetación el engaño y un poco por encima de los dos buenos ejemplares que se apostaban en la corriente y tense línea, dando comienzo así a la pequeña peripecia. Trascurridos unos minutos el improvisado ganchero comenzó a susurrar:

 - ¡Jefe, Jefe! Ahí un poco más a la derecha, ahí está bien colocado ¡Jefe, Jefe! Aguante, aguante, que ya se menea una, que está rondando el señuelo, muévalo un poco que lo vea bien ¡Ya, ya esta, ya le ha entrado! Ahora Jefe ahora, clave rápido ¡Eso es muyyyy bieeeennn, ya la tiene Jefe! En hora buena – Y vaya si la tenía y bien clavada, una bonita Arco iris de casi 450 g. de peso y hasta el corvejón como vulgarmente se suele decir y todo ello gracias a mi amigo el ganchero. Pero para desgracia mía al echar mano me di cuenta de un pequeño gran detalle - ¡La sacadera! ¿Dónde Coj….. está la sacadera? ¡Ditaseaaa! En el coche, me la he dejado en el coche, pero que no cunda el pánico, que el coche está a escasos 25 m. ¡Escucha amigo! Mira sostén la caña y aguántamela un momento que voy corriendo por la sacadera al coche No hay problema Jefe yo aguanto aquí.

Corriendo como pude llegué al coche y rápidamente agarré la sacadera del maletero, pero no la de mano para truchas, sino la grande, la telescópica para ciprínidos, que al fin de cuentas había que elevarla casi dos metros. Pero por más prisa que me di ¡Mi gozo en un pozo! O en una poza, como en este caso, la robusta y combativa arco iris había partido la línea principal. Me sentí absolutamente desolado, tanto esfuerzo para nada y sobre todo por mi ganchero, tanto esfuerzo y tan buena labor por su parte, todo echado por tierra. En esa aciaga sensación y como en estado de trance sin saber reaccionar me encontraba yo, cuando de repente el ganchero dijo: - ¡Jefe mire! Que no está todo perdido, traiga usted la sacadera, que en la rotura y con la briega, la línea se ha trabado en una zarza y la trucha está ahí, peleando a brazo partido, ver si se suelta, pero no lo consigue, esa trucha la saco yo – y ni corto ni perezoso se despojó de zapatillas y calcetines, agarró la sacadera, se escurrió entre la espesa vegetación y con el agua casi hasta la cintura, logro colocar la sacadera bajo la trucha y extraerla del río. La alegría que me invadió fue inmensa, hasta la fecha jamás había vivido un lance semejante, al principio no fui consciente de ello, pero más adelante me di cuenta de la verdadera faena de “Dos Orejas y Rabo” de la que había sido co-protagonista y testigo. Durante una hora más seguimos pescando juntos, sin mucho más resultado que otra trucha y otra rotura más de la línea, esta vez sin posibilidad de recuperar captura, pues esta se escurrió río abajo, como alma que persigue el Diablo. Nos despedimos tras este segundo fiasco, agradeciéndole los servicios prestados de forma tan amable y altruista. Para entonces decidí cambiar un poco de técnica y a trucha vista, cambiar el montaje de Drof-Shot por el de buldó con bajo de línea plomado, midiendo fondo para conseguir derivar el señuelo a no más de 5 dedos del fondo y en lugar de lanzar en abanico, como generalmente suelo hacer con esta técnica, dejar derivar buldó y señuelo corriente abajo con el pik-up del carrete abierto, el puntero de la caña bajado y sujetando línea con la otra mano. Esta nueva técnica me proporcionó una picada fallida que no fui capaz de clavar y una tercera rotura de la línea con otra trucha.

Algo raro estaba pasando, esto no era normal, tres roturas en un monofilamento de 0,22 mm. de alta calidad, que el mes anterior en el intensivo de “Hondo del Río” me había proporcionado capturas de hasta 1,220 Kg. de peso sin problemas. Analizando la situación y tras cambio de impresiones con los compañeros me di perfecta cuenta de lo que estaba pasando. La línea se rompía tras 15 o 20 segundo de pelea, por la altísima fricción con rocas, ramas y zarzas a la que estaba sometida en este río. Por tanto para pescar el Béjar se impone la utilización de líneas de alta calidad y gran resistencia a la fricción, de lo contrario ya sabemos a lo que estamos expuestos. Los pecadores locales suelen pescar en corto, introducidos en el río y utilizando cebos permitidos como señuelo, acercándose sigilosamente a trucha vista y colocándoles el cebo casi en las narices, clavando rápidamente y extrayendo la trucha del río en décimas de segundo, pero eso ¡Amigos míos! No es mi estilo, reconozco que así se minimiza el efecto fricción al máximo, pero por el contrario no se disfruta del lance ni de la pelea con la captura, que personalmente pienso que es el mayor de los encantos que tiene la pesca, lo otro, no es disfrutar de la pesca, es un “Aquí te pillo aquí te mato” que no va conmigo.

A las tres de la tarde sonó el pistoletazo para que saliéramos del río y todos juntos, almorzar de las viandas que cada uno había traído en su talega. El resultado de capturas más generalizado fue de una o ninguna, a excepción de Sebastián Jiménez que consiguió 3 capturas y de Carlos Hernández que hizo su cupo de 8 capturas, pero esté llegó el último y por su cuenta y se marchó el primero a eso de las 13,30 horas, casi que no pude hablar con él, tan solo me enteré por propias palabras suyas que el cebo que mejor resultado le dio fue el maíz, después la masilla naranja, seguido por último de las imitaciones de gusanos, es evidente que él ya conocía bien este coto. En cuanto al que yo utilicé, eso es tema para otra ocasión. Lo que sí es cierto que si bien en principio me pareció un entrono infernal para la pesca, al que yo mismo me prometí no volver, por la noche y ya en casa, me di cuenta que supone todo un gran reto extraerle una trucha en condiciones a este insólito río y yo en esto de la pesca de la trucha siempre estoy dispuesto a aceptar retos personales, que en definitiva son los que llenan de satisfacción y el álbum de los recuerdos. Lo que si les puedo garantizar es que no será pescando en corto, si no utilizando el mejor monofilamento de 0,22 mm que exista en el mercado y el más resistente a la fricción, se admiten sugerencias sobre esa línea de pesca ideal para este entorno. Así sucedió así se lo he contado y así se lo he querido hacer saber a todos ustedes, ya no me resta nada más que despedirme, no sin antes dejarles con el reportaje en vídeo de más abajo y desearles como siempre ¡BUENA PESCA A TODOS!

 

UNOS PEQUEÑOS APUNTES PERSONALES:Me siento profundamente satisfecho de haber compartido jornada de pesca con unos compañeros tan excepcionales, como los que nos dimos cita allí. Primero mi improvisado Ganchero y espero que futuro amigo Juan Antonio, de quien por el momento desconozco su apellido. Fue también muy agradable y satisfactorio conocer al Sr. Enrique Extremera, buen Cazador y excepcional Pescador, a Pedro Mellado y a su padre Joaquín, así como reencontrarme con otros ya conocidos como Sebastián Jiménez (Sebas para los amigos) Ángel Cruz, José Ramírez, Carlos Hernández y Ángel Roldan, que me empatillo a la carrera el último anzuelo y otros ausentes que me hubiese gustado ver allí, como a Juan Antonio Pérez, Javier Díaz, Pablo Palacios, Antonio Brito, Ángel Cabrera, Cesar Carazo, Miguel Cantos y ¡Porque no! A  Luis Lorenzo (más conocido como Titos) También. Espero no haberme dejado a nadie en el tintero, si ha sido así pido disculpas y le ruego que se sienta incluido en esta relación. Supongo también que el compañero “Dollo” No tendrá queja en esta ocasión, con la extensión del texto, que considero que no se queda corto, pero tiene que comprender que muchas veces el tema no da más de sí, a diferencia de en esta ocasión. Por lo demás no es cuestión de ser repetitivo, cuando el tema es muy limitado. Lo que hace excepcional al mundo de la Pesca Deportiva, muchas veces no es la Pesca en sí, si no cómo y con quién la compartes.

 

José Martínez E...
Desconectado
Integró: 04/04/2010
Enhorabuena

Precioso relato, con tus palabras, haces que nos transportemos a ese río, y que sintamos la misma pasión que sientes tú y vivamos, aunque sea solo un poco, también esta afición tan bonita que todos aquí compartimos.

Un lugar espectacular.

Al describir a tu inesperado compañero, el "ganchero", me parecia estar leyendo el Quijote, jeje..vaya retrato que le has hecho, cualquiera que haya leído el reportaje si se lo encuentra alguna vez por ahí en el río seguro que lo reconoce. Como ha dicho un compañero en otra respuesta, mientras ´hagas estos reportajes ya no compro más revistas..jeje.

Enhorabuena y me alegro mucho por tí que disfrutaras tanto de la pesca y que vivieras la experiencia de ese primer "lance" tan especial.

 

Un saludo.

Captura, foto y al agua.

Angel Cabrera
Desconectado
Integró: 25/02/2010
Ya no compro mas revistas

Peazo reportage, no se yo que vas a decir de "Puente el hacha" o "Puente Ortega" cuando realices su correspondiente reportage, pero con todo lo descrito me quedo con una frase que me ha maravillado y resume perfectamente lo que para mi es la practica de esta pasion enfermiza:

"Lo que hace excepcional al mundo de la Pesca Deportiva, muchas veces no es la Pesca en sí, si no cómo y con quién la compartes."

 

Un saludo paisanos.

Enrique Extremera
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Desconectado
Integró: 24/02/2010
Bejar

Madre mia que pedazo de reportaje, da gusto leerlo con tanto detalle, las truchas aunque las veias no las engañabas tan facil y eso que estabamos advertidos en el foro de las dificultades del rio fue un placer axiistir estar con amigos y conocer en persona al Sr. Juan Bonilla. Muchas gracias

Juan Bonilla
Imagen de Juan Bonilla
Desconectado
Integró: 01/01/1970
¡MUCHAS GRACIAS!

¡Miguel, Juan Antonio! Muchas Gracias por vuestros comentarios, siempre son halagadores y reconfortantes.

 Y si es cierto, Juan Antonio, la calidad de las truchas en general, no es que fuese muy buena, sobre todo la de las repobladas el jueves anterior. No termino de comprender como la Administración repuebla con truchas así, las Arco iris de Riofrío o de Peralta que son cotos intensivos privados y no de la Junta, son de una calidad infinitamente mucho mejor. Te puedo asegurar que si intentan suministrar truchas semejantes en Peralta o Riofrío, los mismos gestores y guardas de los cotos, echan la cuba para atrás y se niegan a que se suelten truchas de este tipo en sus cotos. De hecho no creo que a la empresa que suministre las truchas se le ocurra presentarse con truchas así en estos intensivos, pero por lo visto a la Administración si se la cuela. Y no es que no fuesen peleonas, que los animalitos lo eran, es que se ve que no han sido criadas en condiciones de concentración óptimas, sobre todo por las bocas desolladas y las aletas raídas. Al menos la mía presentaba un buen aspecto y por la pelea que presentó deduzco que llevaba algún tiempo ya en el río. 

La pureza y la calidad de esas aguas es impresionante, tanto que no sé como la administración no tiene lo que hay que tener y repuebla con Autóctonas, como hacen en otras comunidades...¡Pero claro! Aquí ronda la falacia de la supuesta duda de la genética de la trucha autóctona, frente a lo que ellos llaman genética centroeuropea otra mentira indemostrable, que nos hace ser lo que somos, la trastienda de la Península Ibérica. No estoy en contra de los cotos de Trucha Arco Iris, pero existen otras aguas incapaces de sostener a la Trucha Autóctona, que por el contrario ¡Sí! Son aptas para la Arco Iris.

¡Miguel! Ni te imaginas el infierno que supone intentar progresar paso a paso en este río, el problema como tu muy bien dices, no es ya que cuando no se te engancha y se rasga el chaleco, es la gorra, cuando no es que se te traba la caña o el señuelo, es que después de una hora pescando, se te engancha y se te rasga hasta el ánimo. Por eso supone todo un reto extraerle una trucha a este entorno.

 

Un Saludo Amigos. 

Miguel Cantos
Imagen de Miguel Cantos
Desconectado
Integró: 01/01/1970
MAGNIFICO

MAGNIFICO RELATO................ otro mas que me lleva al lugar con los ojos cerrados.

El sitio, segun veo en la fotos, es la "pesadilla" de cualquier pescador.  Zarzas y maleza que, si no es la caña es el bajo o el chaleco, cuando no es la sacadera o la gorra lo que se va enganchando.............para terminar de los nervios.

 

Hablando de gancheros, el famoso HENRY lo podeis encontrar en el foro de conmosca con el nick de HENRY-FORD, el nink le viene de su nombre Enrique, pero aun hay mas, no solo hacian de gancheros, tambien hacian y se sigue haciendo de OJEADORES, subidos a un puente, a un arbol o donde les pille para avistar un salmon y avisar al pagano (el que paga) de donde tirarle la mosca o cucharilla.

 

Saludos

 

Juan Antonio Perez
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Desconectado
Integró: 01/01/1970
Precioso reportaje, que aguas

Precioso reportaje, que aguas mas limpias, pero....que complicado de pescar, la verdad que viene bien hacerse de un ganchero u "secretario" en un entorno así, jajajajaja, que bonito y que intersante relato, a este nivel, que vas a escribir cuando conozcas el Puente del Hacha????

Lástima que no esté repoblado con truchas que merezcan la pena, porque desde luego el lugar lo merece, me alegra mucho que pasárais un buen dia.


Repito enhora buena, por tan exquisito artículo y video-reportaje

 

GRACIAS AMIGO POR LOS BUENOS RATOS QUE NOS HACES PASAR.

 

SALUDOS.

Secretario del Club Sierra Sur (Jaén)

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